Método Padovan: organización neurofuncional reorganizativa
Qué es el Método Padovan, cómo nace en Brasil de la mano de Beatriz Padovan, qué propone su marco 'andar-hablar-pensar' y qué dice la evidencia honesta sobre sus aportes y sus límites.
Método Padovan: organización neurofuncional reorganizativa
La presente sección desarrolla la mención breve realizada en el cierre del Bloque D al Método Padovan de Reorganización Neurofuncional, conocido también por su denominación brasileña original Reorganização Neurofuncional Método Padovan y, en algunos países, simplemente como Método Padovan. Es la tradición del Bloque E con origen geográfico no anglosajón —se desarrolla en Brasil a partir de los años setenta, con difusión posterior a Europa y otros continentes—, con mayor estructuración formal interna —sesiones con secuencia fija reproducible— y con integración explícita entre dimensión motora, lingüística y cognitiva como núcleo articulador del marco. La sección presenta su origen, su lectura teórica, su repertorio operativo y su base de evidencia con la honestidad sistemática que el territorio mantiene.
Origen: Beatriz Padovan y las influencias formativas
Beatriz Aparecida Lourenço Padovan —Beatriz Padovan— nació en 1932 en el interior del estado de São Paulo, Brasil, en el seno de una familia de origen italiano. Su trayectoria formativa es uno de los componentes que explican el carácter singular del método que produjo. Pedagoga de formación inicial —con titulación en magisterio y posteriormente trabajo docente en aulas de educación primaria—, su interés por las dificultades del aprendizaje y por el desarrollo del lenguaje la llevó a especializarse posteriormente como logopeda —fonoaudióloga en la denominación brasileña— y a articular durante las décadas siguientes una práctica clínica progresivamente sistematizada que daría lugar al método que lleva su nombre. Su práctica clínica se inició y mantuvo principalmente en São Paulo, donde fundó la Clínica Padovan —centro de referencia para el método en Brasil y centro formativo internacional— que durante las décadas posteriores ha sido el núcleo de la difusión y el desarrollo del enfoque.
Las influencias formativas que articulan el marco son explícitas en la propia formulación de Padovan y conviene presentarlas con precisión, porque sitúan al método dentro de un linaje intelectual concreto que difiere del de las otras escuelas del Bloque E. La primera influencia es el trabajo del neurocirujano estadounidense Temple Fay (1895–1963), pionero en los años cuarenta y cincuenta del estudio de los patrones de movimiento del desarrollo y de su aplicación terapéutica a niños con parálisis cerebral y otras lesiones neurológicas. Fay articuló una lectura del desarrollo motor que comparaba ontogenéticamente las fases del desarrollo del niño con la secuencia filogenética de los patrones de movimiento del mundo animal —del movimiento serpenteante del pez, al patrón homolateral de los anfibios, al patrón cruzado de los mamíferos, al patrón erguido del ser humano—. Esta lectura ontogenia-filogenia, herencia decimonónica de la biología evolutiva clásica, era marco común en buena parte de la neurorehabilitación pediátrica de mediados del siglo XX y fue posteriormente cuestionada por la neurociencia contemporánea como simplificación; en su momento, sin embargo, ofreció un marco organizador que articulaba intervenciones específicas con resultados clínicos reportados en niños con dificultades motoras severas.
La segunda influencia es la pedagogía de Rudolf Steiner (1861–1925) —filósofo austríaco fundador de la antroposofía y de la pedagogía Waldorf—, particularmente en la articulación entre movimiento, ritmo y palabra como dimensiones del desarrollo humano integradas. La pedagogía Waldorf —tradición educativa con presencia internacional considerable, particularmente en Europa central y América Latina— sostiene la articulación entre el movimiento corporal rítmico, la palabra hablada como elemento formativo, y la euritmia como práctica específica que integra ambas dimensiones. Padovan incorpora a su método la utilización sistemática del ritmo y de la palabra rimada durante la ejecución de los ejercicios motores —rimas, poemas breves, fórmulas verbales rítmicas que el terapeuta recita en voz alta mientras el niño realiza los movimientos—. Esta integración explícita de la palabra rítmica con el movimiento corporal es uno de los rasgos más reconocibles del método y lo diferencia operativamente de otras escuelas del territorio.
La tercera influencia, aunque menos central que las dos anteriores, es la tradición de la rehabilitación motora pediátrica desarrollada en la primera mitad del siglo XX por autores como Glenn Doman y Carl Delacato —pioneros estadounidenses del Institutes for the Achievement of Human Potential en Filadelfia—, cuyo enfoque articulaba programas intensivos de estimulación motora para niños con lesión cerebral. La relación de Padovan con esta tradición es ambivalente: hay solapamientos conceptuales reconocibles —el énfasis en la recapitulación del desarrollo, la centralidad del patrón de gateo, la repetición masiva como vehículo del cambio— pero también diferencias importantes, particularmente en la lógica progresiva del método (Doman-Delacato propusieron programas extremadamente intensivos que recibieron crítica académica significativa a partir de los años setenta, mientras Padovan articula sesiones más breves y secuenciadas, sin la intensidad masiva del enfoque Doman-Delacato). El método Padovan se desarrolló a partir de los años setenta como una formulación propia que retoma algunos elementos de aquellas tradiciones pero los reelabora dentro de un marco distinto.
El desarrollo institucional del método se articula a partir de los años setenta y ochenta con la consolidación de la práctica clínica de Padovan en Brasil y con la formación progresiva de terapeutas certificados. La expansión internacional se inicia en los años ochenta y noventa, con difusión particular a Italia, Alemania, Suiza, Austria, Argentina, Uruguay, México y Estados Unidos. Sonia Padovan —hija de Beatriz Padovan, también logopeda— ha continuado el desarrollo del método en las últimas décadas, junto con un cuerpo de terapeutas certificados que articulan la formación en distintos países. La certificación en el método requiere formación específica progresiva en varios niveles, accesible principalmente a profesionales de la logopedia, la terapia ocupacional, la fisioterapia, la psicología y la pedagogía con formación de base relevante.
La idea de recapitulación del neurodesarrollo
El núcleo conceptual del Método Padovan se condensa en una proposición que la propia Padovan formulaba con la fórmula sintética "andar, hablar, pensar" —andar, falar, pensar en su denominación original portuguesa—. La fórmula articula la lectura del desarrollo humano en tres dimensiones interdependientes: el desarrollo motor —andar, condensación del cuerpo organizado en el espacio—, el desarrollo del lenguaje —hablar, condensación de la simbolización y la comunicación—, y el desarrollo cognitivo —pensar, condensación del pensamiento abstracto y de las funciones superiores—. La proposición central del método es que estas tres dimensiones se construyen interdependientemente en el desarrollo del niño, en una secuencia que va del cuerpo al lenguaje y de ahí al pensamiento, y que interrupciones, retrasos o incompletudes en una dimensión repercuten necesariamente en las otras dos. Trabajar el lenguaje sin trabajar simultáneamente el cuerpo que lo sostiene, en esta lectura, produce avances frágiles que no se sostienen en el tiempo; reorganizar el cuerpo es prerrequisito de la consolidación del lenguaje, y ambos son prerrequisitos de la consolidación del pensamiento abstracto.
Esta lectura comparte fundamento con la pirámide del desarrollo que el §4 dentro del Bloque A presentó como mapa organizador del territorio —la base sensoriomotora sostiene los niveles superiores—, con la lógica bottom-up que el §5 desarrolló como paradigma, y con la lectura de la cascada del desarrollo del cuerpo a lo social que el §47 dentro del Bloque G desarrollará para perfiles severos. La especificidad del Método Padovan dentro del territorio reside en la articulación particularmente explícita de la dimensión lingüística dentro del trabajo corporal: mientras otras escuelas del Bloque E trabajan principalmente sobre dimensiones sensoriomotoras y dejan el trabajo del lenguaje para profesionales y momentos específicos, Padovan integra el trabajo del lenguaje dentro de cada sesión mediante la utilización sistemática de la palabra rítmica y el trabajo orofacial específico, en una lectura que sostiene operativamente la interdependencia que la fórmula proclama.
La idea de recapitulación que el método articula opera en este marco. Si el desarrollo del niño se construye en una secuencia ordenada que va del movimiento global a la coordinación fina, de la coordinación fina al lenguaje, y del lenguaje al pensamiento abstracto, y si esa secuencia ha quedado en algún punto incompleta o desorganizada por causas diversas —circunstancias perinatales, alteraciones del neurodesarrollo, falta de oportunidad de práctica suficiente, cuadros como el TEA—, reproducir terapéuticamente las fases del desarrollo en su orden natural permite al sistema nervioso completar lo que no completó en su momento. La sesión del método ofrece, en este marco, una recapitulación condensada del recorrido neurodesarrollista: movimientos globales propios del primer trimestre, reptación propia del segundo, gateo propio del tercer y cuarto trimestre, marcha propia del primer año, movimientos contralaterales propios del segundo, trabajo orofacial específico que se relaciona con el desarrollo del habla. Esta recapitulación, sostenida sesión tras sesión durante meses, permitiría —según la lectura del método— la reorganización funcional del sistema nervioso y, con ella, la consolidación de las dimensiones superiores —lenguaje, pensamiento— que dependen de la base.
Conviene retener que esta lectura ontogenia-filogenia, herencia parcial del trabajo de Temple Fay y de la biología evolutiva clásica del siglo XIX, no es respaldada por la neurociencia contemporánea en su formulación más entusiasta. El cerebro humano no "repite la evolución" en su desarrollo individual, y los patrones motores del recién nacido no son "supervivencias filogenéticas" del repertorio animal en sentido estricto. Lo que sí es respaldado por la neurociencia contemporánea es la secuencia ordenada del desarrollo motor humano —cada hito motor se construye sobre los anteriores—, la plasticidad sostenida del sistema nervioso —que permite trabajar tardíamente sobre dimensiones que en su momento no se consolidaron—, y la interdependencia entre motor, lenguaje y cognición —que constituye lectura compartida con la psicología del desarrollo contemporánea—. El método Padovan, en sus formulaciones más maduras, puede leerse retirando la justificación filogenética clásica y conservando la lectura ontogenética sólida que sostiene operativamente la práctica.
Estructura típica de una sesión
La estructura típica de una sesión del Método Padovan es uno de los rasgos más característicos y reconocibles del enfoque, y la diferencia operativamente de otras escuelas del Bloque E. A diferencia de la práctica de la Integración Sensorial (§37), donde el flujo terapéutico responde al niño en cada momento, o de las escuelas de integración refleja (§38), donde el programa se individualiza según los reflejos detectados, el Método Padovan articula una secuencia fija de ejercicios que se aplica al niño con todas sus partes en un orden establecido, durante una sesión de aproximadamente cuarenta y cinco minutos, con frecuencia habitual de dos o tres sesiones semanales durante períodos que se miden en meses o años.
La sesión clásica se organiza en cuatro grandes bloques que reproducen, en orden, la secuencia del desarrollo neuromotor. El primer bloque consiste en movimientos globales rítmicos: ejercicios que involucran todo el cuerpo —balanceos, marchas en el sitio, movimientos de brazos coordinados, oscilaciones rítmicas— realizados en posición erguida o sentada, con el niño imitando al terapeuta o siguiendo sus indicaciones. La característica distintiva de este bloque es que cada movimiento se acompaña de una rima, un poema breve o una fórmula verbal rítmica que el terapeuta recita en voz alta mientras el niño ejecuta el movimiento. La función de la palabra rítmica es múltiple según la lectura del método: marca el tempo del ejercicio, integra simultáneamente la dimensión motora y lingüística, captura la atención del niño en formato lúdico y memorable, y refuerza la prosodia rítmica del habla. Este primer bloque tiene como objetivos declarados la organización del tono general, la activación de la coordinación, y la preparación del sistema vestibular para el trabajo posterior.
El segundo bloque consiste en ejercicios de reptación y gateo. El niño se coloca en el suelo —típicamente sobre una colchoneta— y, con la guía del terapeuta, realiza el patrón completo de reptación —arrastrarse boca abajo, con el patrón cruzado correcto de brazo y pierna contralateral— durante varias repeticiones, seguido del patrón de gateo a cuatro patas —también con cruce contralateral correcto— durante otras tantas repeticiones. Estos ejercicios se realizan lentamente y con consciencia, no como movimiento automático rápido, asegurando que el patrón cruzado se ejecute con corrección. La importancia que el método atribuye a esta fase es considerable: la reptación y el gateo correctamente ejecutados son, en la lectura del enfoque, piezas clave de la organización interhemisférica y de la integración bilateral, y trabajarlos en niños mayores —incluso adolescentes y adultos— se sostiene como vía de reorganización funcional de la línea media corporal y del cruce cerebral. La lectura comparte fundamento con lo desarrollado en §27 dentro del Bloque D sobre coordinación bilateral y trabajo interhemisférico.
El tercer bloque consiste en marcha y movimientos contralaterales. Una vez completado el patrón de reptación y gateo, el trabajo asciende al patrón erguido y se trabaja la marcha con balanceo contralateral correcto —brazo derecho hacia adelante con pierna izquierda hacia adelante y viceversa—, las marchas variadas —en círculo, en diagonal, hacia atrás, con cambios de dirección—, y los ejercicios bimanuales asimétricos que requieren coordinación de los dos lados del cuerpo realizando acciones distintas. Como en los bloques anteriores, el ritmo y la palabra rítmica acompañan los ejercicios.
El cuarto bloque —y uno de los rasgos más distintivos del Método Padovan respecto a otras escuelas del Bloque E— consiste en ejercicios orofaciales específicos. La sesión se cierra trabajando sistemáticamente la musculatura involucrada en las funciones orofaciales del lenguaje y la alimentación: la respiración nasal, la succión, la masticación, la deglución, la movilidad lingual, los movimientos faciales asociados a la expresión. Cada ejercicio se realiza con técnica específica que el terapeuta supervisa de cerca, y el conjunto del bloque típicamente dura entre diez y quince minutos. La razón de la importancia que el método atribuye a este bloque es directa: las funciones orofaciales son base sensoriomotora del habla, y trabajarlas sistemáticamente —en línea con la lectura compartida con la logopedia clásica— sostiene la consolidación del lenguaje expresivo en niños donde esta dimensión está retrasada o desorganizada. El acoplamiento entre el trabajo corporal global de los bloques anteriores y el trabajo orofacial específico del bloque final articula operativamente la fórmula "andar, hablar" que el marco proclama: el cuerpo organizado sostiene el habla, y el habla se trabaja sobre el cuerpo organizado.
La secuencia completa de los cuatro bloques se aplica en cada sesión sin omisiones ni alteraciones del orden, característica que el método sostiene con firmeza. Variaciones individualizadas se introducen en los detalles específicos —qué movimientos concretos dentro de cada bloque, qué rimas, qué duración relativa de cada bloque, qué intensidad— pero la estructura general permanece estable. Esta reproducibilidad de la secuencia es uno de los rasgos que el método invoca como ventaja propia: la sesión es previsible para el niño —lo que facilita el trabajo con perfiles que requieren estructura, como muchos niños con TEA—, es transmisible entre terapeutas —lo que facilita la formación y la homogeneidad de práctica—, y es medible en sus efectos —lo que facilita el seguimiento longitudinal de los avances—.
La frecuencia y duración habituales del tratamiento contemplan, como se anticipó, dos o tres sesiones semanales durante períodos que típicamente se miden en uno a tres años, con revisiones progresivas y ajustes según el progreso del niño. El método requiere constancia notable —la dosis acumulada importa— y la sostenibilidad familiar del plan —incluida la carga económica, considerable para tratamientos prolongados a frecuencia alta— es uno de los factores que en la práctica condiciona la elección de esta vía. La extensión al hogar —ejercicios específicos pautados que la familia realiza con el niño entre sesiones— es componente habitual del método pero, a diferencia de otras escuelas del Bloque E como la TMR (§38.3), el grueso del trabajo se concentra en las sesiones de consulta y no en la aplicación domiciliaria cotidiana.
Ámbitos de aplicación
Los ámbitos de aplicación documentados del Método Padovan son amplios y conviene presentarlos para situar el lugar del enfoque dentro del territorio. La aplicación más extensamente documentada es a trastornos del lenguaje —retrasos del lenguaje expresivo y comprensivo, dislalias, disfemia, disfunciones miofuncionales orofaciales—, donde el método se aplica habitualmente como componente complementario del trabajo logopédico convencional, articulando la dimensión corporal global con el trabajo lingüístico específico. La aplicación a dificultades del aprendizaje —dislexia, disgrafía, discalculia, déficits de atención— constituye el segundo ámbito principal del método, con una literatura propia significativa que reporta efectos sobre el rendimiento académico cuando el método se aplica durante períodos sostenidos. La aplicación a parálisis cerebral y otras lesiones neurológicas pediátricas se enmarca en la tradición histórica de la rehabilitación motora pediátrica de la que el método parcialmente desciende, y se aplica habitualmente en combinación con fisioterapia neurodesarrollista y terapia ocupacional convencional.
La aplicación al Trastorno del Espectro Autista específicamente es uno de los ámbitos donde el método ha tenido mayor visibilidad reciente. La fuente F9 del proyecto, que el cierre del Bloque B del proyecto integrado y el §47 anticipado dentro del Bloque G desarrollan, presenta al Método Padovan como ejemplo paradigmático de la lógica bottom-up aplicada al autismo severo: la recapitulación ordenada del desarrollo desde lo motor hasta lo orofacial articula una vía estructurada de trabajo sobre el sustrato neurodesarrollista, y la integración explícita entre cuerpo y lenguaje aborda dos dimensiones nucleares del cuadro de TEA. La aplicación al TEA conserva la estructura clásica del método —los cuatro bloques en orden— con adaptaciones específicas a las particularidades de la integración sensorial, la regulación autonómica y la disponibilidad atencional del niño. En perfiles severos, donde el lenguaje está ausente o muy limitado y donde la base sensoriomotora está particularmente desorganizada, el método se aplica habitualmente como componente de un plan integrado más amplio que incluye terapia ocupacional, regulación autonómica, trabajo sensorial específico y, cuando procede, sistemas alternativos y aumentativos de comunicación como los desarrollados en §18.
La aplicación a adultos —con secuelas de accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, demencias en fases iniciales, enfermedad de Parkinson y otros cuadros neurológicos— es otro ámbito documentado del método. La idea es la misma que con niños: la recapitulación ordenada del desarrollo, sostenida en el tiempo, sostiene la reorganización funcional del sistema nervioso, y la plasticidad cerebral —que el §3 dentro del Bloque A formuló como sostenida a lo largo de la vida— permite trabajar tardíamente sobre dimensiones que las lesiones o las enfermedades han comprometido.
La integración con otras tradiciones es habitual en la práctica contemporánea. Muchos profesionales formados en el Método Padovan articulan su trabajo con otras escuelas del territorio —Integración Sensorial, integración refleja, fisioterapia neurodesarrollista, logopedia convencional— en planes integrados que aprovechan las complementariedades. La especificidad del método —la integración explícita entre cuerpo y lenguaje en cada sesión, la utilización de la palabra rítmica, la secuencia fija reproducible— se conserva mientras el trabajo se acopla con el resto del repertorio.
Aportación al marco y sus límites
La subsección final integra la lectura crítica del Método Padovan con la honestidad sistemática que el territorio mantiene, reconociendo simultáneamente sus aportaciones específicas y sus limitaciones reconocidas.
Sobre las aportaciones específicas del método al repertorio neurofuncional contemporáneo, conviene retener tres dimensiones. La primera es la integración explícita entre cuerpo y lenguaje dentro de cada sesión, con la utilización sistemática de la palabra rítmica como vehículo de conexión entre ambos. Esta integración, que otras escuelas del Bloque E trabajan menos sistemáticamente o reservan para profesionales y momentos específicos, articula operativamente una dimensión del trabajo neurofuncional infantil que la literatura del territorio reconoce como nuclear: el desarrollo del lenguaje no es independiente del desarrollo corporal, y trabajar ambas dimensiones acopladas en cada sesión es coherente con la lectura del cuadro como cascada del desarrollo. La segunda aportación es la estructura fija reproducible de la sesión, que ofrece una sistematización particularmente accesible para perfiles que requieren previsibilidad y estructura —rasgo central de muchos niños con TEA— y que facilita la formación de terapeutas, la homogeneidad de práctica y el seguimiento longitudinal. La tercera aportación es la dimensión orofacial específica del cuarto bloque, que articula sistemáticamente el trabajo sobre la musculatura del habla y la alimentación de una manera que excede lo que la mayoría de las escuelas del Bloque E contempla en su repertorio operativo.
Sobre las limitaciones reconocidas, conviene presentarlas con la misma honestidad. La primera afecta a la base de evidencia controlada, que es modesta. El Método Padovan acumula más de cinco décadas de práctica clínica con presencia en varios países y una literatura propia generada por el campo —tesis universitarias en Brasil principalmente, capítulos en libros sobre rehabilitación, artículos en revistas profesionales—, pero la literatura controlada independiente —ensayos clínicos aleatorizados con grupos control adecuados publicados en revistas de impacto— es limitada. La base de evidencia disponible es comparable, en su magnitud, a la de las escuelas de integración refleja de §38, con la matización de que el método ha producido algunos estudios cuasi-experimentales que reportan efectos sobre medidas específicas —lenguaje, rendimiento académico, integración motora— sin que esos estudios alcancen el grado de rigor que la evidencia controlada de primera línea exige. La consistencia de los resultados reportados por la práctica clínica acumulada es uno de los argumentos que el campo invoca, sin que esa consistencia clínica sustituya a la evidencia controlada como criterio.
La segunda limitación afecta al marco teórico clásico. Como se anticipó, la justificación ontogenia-filogenia que el método heredó parcialmente del trabajo de Temple Fay no encuentra respaldo en la neurociencia contemporánea, y algunas formulaciones más entusiastas del campo sobre los mecanismos específicos por los que produce sus efectos exceden lo que la literatura neurocientífica actual puede sostener. La distinción entre el núcleo sólido del enfoque —secuencia ordenada del desarrollo motor, plasticidad sostenida del sistema nervioso, interdependencia entre motor y lenguaje— y las formulaciones específicas más cuestionables del marco clásico es trabajo que las generaciones contemporáneas del método están realizando con grados variables de sistematicidad, paralelamente a procesos similares en otras escuelas del Bloque E.
La tercera limitación afecta a la sostenibilidad práctica del método. Las sesiones requieren la presencia presencial del niño en consulta con un terapeuta formado, dos o tres veces por semana durante períodos prolongados, lo que tiene costes económicos y logísticos considerables para las familias y reduce la accesibilidad real del método respecto a tradiciones más reproducibles en el hogar como la TMR (§38.3) o Brain Gym (§39). La estructura fija de la sesión —que es ventaja en términos de reproducibilidad— implica también menor flexibilidad ante las particularidades del momento del niño en cada sesión: el flujo terapéutico responsivo que la SI clásica (§37) cultiva no es el formato del Método Padovan, lo que puede ser ventaja o inconveniente según el perfil concreto y según los objetivos del trabajo.
La lectura comparada con las otras escuelas del Bloque E pide cuidado. El Método Padovan comparte con el INPP (§38.1) la importancia de la secuencia ordenada y la dosis sostenida; comparte con la MNRI (§38.2) la lectura del cuadro desde la dimensión sensoriomotora del desarrollo; comparte con la TMR (§38.3) el énfasis en el ritmo como ingrediente activo, aunque articulado de manera distinta (en TMR el ritmo es del movimiento; en Padovan el ritmo es de la palabra que acompaña al movimiento); comparte con Brain Gym (§39) la accesibilidad técnica del repertorio motor; comparte con la Integración Sensorial (§37) la atención a la regulación, aunque con menor desarrollo específico de la dimensión sensorial. La especificidad del Método Padovan dentro del territorio es la articulación cuerpo-lenguaje sistematizada en sesión reproducible —algo que ninguna otra escuela del Bloque E articula con la misma centralidad—.
El lugar del Método Padovan dentro del repertorio neurofuncional contemporáneo es, en consecuencia, de escuela específica con identidad propia que se inscribe en algunos planes integrados como componente nuclear —particularmente cuando la dimensión del lenguaje y la articulación cuerpo-lenguaje son centrales en el perfil del niño— y como componente complementario en otros planes. Su base de evidencia controlada modesta, su carga práctica considerable y la matización honesta del marco teórico clásico son criterios que la elección informada por esta vía pide retener. Como con las otras escuelas, la cuestión del lugar de esta vía entre las propuestas disponibles se desarrollará en §51, y la honestidad sistemática sobre los vacíos de evidencia del conjunto del repertorio recibirá tratamiento dedicado en §50.
Fuentes
- Beatriz Padovan creó el Método Padovan de Reorganización Neurofuncional con la fórmula «andar, hablar, pensar»: Padovan, B. (1975). Método Padovan de Reorganização Neurofuncional. São Paulo (método clínico-terapéutico).
- Temple Fay fue pionero del estudio de los patrones de movimiento del desarrollo y su lectura ontogenia-filogenia: Fay, T. (1955). «The origin of human movement». American Journal of Psychiatry, 111(9), 644-652.
- Rudolf Steiner fundó la antroposofía y la pedagogía Waldorf, con la euritmia que integra movimiento, ritmo y palabra: Steiner, R. (1924). Eurythmie als sichtbare Sprache (GA 279). Rudolf Steiner Verlag.
- Glenn Doman y Carl Delacato desarrollaron programas intensivos de estimulación motora en el Institutes for the Achievement of Human Potential: Doman, R. J., Spitz, E. B., Zucman, E., Delacato, C. H., & Doman, G. (1960). «Children with severe brain injuries: Neurological organization in terms of mobility». JAMA, 174(3), 257-262.