Volver a Neurodesarrollo y abordaje neurofuncional del TEA
Neurodesarrollo y abordaje neurofuncional del TEA

Brain Gym y kinesiología educativa: presentación y debate

Escuela Brain Gym y kinesiología educativa (Dennison): origen, marco teórico, los 26 ejercicios, estado de la evidencia y debate académico vigente.

~20 min de lectura

Brain Gym y kinesiología educativa

La presente sección desarrolla la escuela cuya atribución parcial se realizó en §27.4 dentro del Bloque D: Brain Gym y la kinesiología educativa, sistematización terapéutica articulada en Estados Unidos por Paul Dennison y Gail Dennison a lo largo de los años setenta y ochenta. Es una sección con un perfil particular dentro del Bloque E. Por una parte, Brain Gym ha sido durante décadas uno de los enfoques con mayor difusión internacional del campo del trabajo neurofuncional con dimensión educativa, con presencia en escuelas, consultas privadas y formación profesional en decenas de países y una amplia base de profesionales formados. Por otra parte, es probablemente la escuela del Bloque E que ha recibido las críticas académicas más detalladas y sostenidas sobre su base teórica, particularmente desde la comunidad neurocientífica y desde el movimiento de educación basada en evidencia. La sección presenta ambas dimensiones con la honestidad que el territorio requiere, distinguiendo lo que la práctica clínica reporta como útil de lo que las afirmaciones teóricas específicas del marco clásico sostienen, y reconociendo que estas dos cosas no necesariamente se sostienen o caen juntas.

Origen: Paul Dennison y Gail Dennison

Paul E. Dennison —educador estadounidense, doctor en educación por la University of Southern California con especialización en desarrollo lector— desarrolló durante los años setenta, en su trabajo clínico con niños y adolescentes con dificultades de lectura en el Valley Remedial Group Learning Centers de California (centros que él mismo dirigía), una sistematización progresiva de ejercicios de movimiento orientados a mejorar la disponibilidad para el aprendizaje en niños con dificultades. Su formación de base en educación y su práctica clínica con niños con dislexia y otras dificultades del aprendizaje fueron el contexto en el que la propuesta se articuló inicialmente. Gail E. Dennison —su esposa y colaboradora— aportó la dimensión del movimiento como práctica integrada, con formación previa en danza y en disciplinas corporales, contribuyendo decisivamente al refinamiento del repertorio de ejercicios y a la sistematización de la práctica en su formato actual.

El contexto profesional en el que la propuesta surgió conviene situarlo con precisión. A lo largo de los años sesenta y setenta, el campo de la kinesiología aplicada —tradición distinta de la kinesiología como disciplina académica del estudio del movimiento— se había desarrollado en Estados Unidos principalmente desde el ámbito quiropráctico. George Goodheart —quiropráctico estadounidense (1918–2008)— había articulado a comienzos de los sesenta un sistema de diagnóstico funcional por prueba muscularApplied Kinesiology—, con base teórica propia y desarrollo institucional creciente durante las décadas siguientes. John F. Thie —quiropráctico estadounidense, colaborador de Goodheart— había desarrollado a partir de los setenta una versión accesible para no profesionales denominada Touch for Health, orientada al uso familiar y al autocuidado. Esta tradición de la kinesiología aplicada —cuyas afirmaciones específicas han sido también objeto de crítica académica significativa— constituye el contexto profesional en el que Paul Dennison se formó y desde el que articuló su propia propuesta.

La articulación específica que Dennison aportó fue el acoplamiento entre la práctica de la kinesiología aplicada y el ámbito educativo —de ahí el nombre kinesiología educativa, Educational Kinesiology o Edu-K—. La propuesta original sostenía que los patrones de movimiento específicos que el repertorio articula producen efectos sobre la disposición al aprendizaje del niño, mediante mecanismos que la formulación clásica describía en términos de integración hemisférica, activación de áreas cerebrales específicas y circulación energética entre regiones del cuerpo y del cerebro. Esta formulación teórica original, como se desarrollará, ha sido objeto de revisión sustancial por parte del propio campo en formulaciones posteriores y ha recibido crítica académica detallada desde la neurociencia y la educación basada en evidencia.

El desarrollo institucional de la escuela se articuló a partir de los años ochenta. En 1986 los Dennison publicaron "Brain Gym: Simple Activities for Whole Brain Learning", libro divulgativo que presentaba los veintiséis ejercicios que constituyen el núcleo del repertorio en su forma reconocible hasta hoy. En 1987 se constituyó la Educational Kinesiology Foundation —posteriormente renombrada Brain Gym International y, más recientemente, Breakthroughs International—, organización formativa con sede en Estados Unidos que ha articulado durante las décadas siguientes la formación certificada de instructores y consultores Brain Gym en distintos países. La expansión internacional fue rápida en las décadas siguientes: a comienzos de los años dos mil, Brain Gym había llegado a decenas de países, con presencia particular en escuelas y centros educativos en el Reino Unido, Alemania, América Latina y Asia, además de Estados Unidos. La aplicación del enfoque en contexto educativo público —particularmente en aulas de educación infantil y primaria—, financiada en algunos casos con fondos públicos, es la que generó las críticas académicas más detalladas en los años dos mil y diez, como desarrollará.

La formación específica en Brain Gym se articula en niveles progresivos, accesibles tanto a profesionales sanitarios y educadores como, en sus niveles básicos, al público general. Los niveles principales incluyen el Brain Gym 101 —curso introductorio de aproximadamente 32 horas—, el Brain Gym 104 y los niveles avanzados que permiten la certificación como instructor y posteriormente como consultor. La accesibilidad relativa de la formación de base —comparada con la formación clínica especializada de otras escuelas del Bloque E— ha contribuido tanto a la expansión del enfoque como a la heterogeneidad notable de práctica: profesionales con formaciones de base muy distintas —educadores, terapeutas, fisioterapeutas, padres, voluntarios— aplican el repertorio con grados de fidelidad y de comprensión teórica variables.

El marco teórico y la lateralidad

El marco teórico que la kinesiología educativa articula descansa, en su formulación original, sobre tres proposiciones nucleares que conviene presentar con precisión, porque son simultáneamente los rasgos que la escuela ha defendido como propios y los rasgos que la crítica académica ha cuestionado con mayor detalle.

La primera proposición es que el movimiento intencionado y específico —no cualquier movimiento, sino los patrones particulares que el repertorio articula— mejora la disponibilidad para el aprendizaje mediante efectos sobre la organización del sistema nervioso. La formulación original sostiene que los ejercicios producen efectos sobre la integración entre los dos hemisferios cerebrales (los llamados "ejercicios de línea media"), sobre la relajación y el equilibrio postural (los llamados "ejercicios de alargamiento"), y sobre la activación energética y la regulación (los llamados "ejercicios energéticos y posturales"). Esta tripartición funcional es la que articula la agrupación de los veintiséis ejercicios que desarrollará.

La segunda proposición es que el estrés interrumpe la disponibilidad para el aprendizaje —constatación clínica ampliamente respaldada y compartida con otras tradiciones, como se desarrolló en §8 dentro del Bloque B sobre regulación autonómica y en §21 sobre técnicas parasimpáticas— y que los ejercicios específicos del repertorio actúan antes del aprendizaje preparando al sistema nervioso, no durante el aprendizaje mismo. La rutina PACE —acrónimo de Positive, Active, Clear, Energetic— articula la secuencia preparatoria que la práctica clásica de Brain Gym sostiene como prerrequisito de cualquier actividad de aprendizaje exigente: un período breve de hidratación —agua como elemento de la rutina—, contactos específicos sobre puntos del esternón y del abdomen denominados botones cerebralesbrain buttons—, ejercicios de marcha cruzadacross crawl— durante uno o dos minutos, y posturas de enganchehook-ups— para cerrar la secuencia. Esta rutina, según la formulación clásica, dispondría al sistema nervioso para el aprendizaje en aproximadamente cinco minutos.

La tercera proposición —probablemente la más cuestionada— es la articulación de un marco explicativo neurofisiológico específico sobre cómo producen los ejercicios sus efectos. La formulación clásica describe efectos sobre la comunicación interhemisférica mediada por el cuerpo calloso, sobre la activación selectiva del lóbulo frontal o de áreas posteriores, sobre la integración entre niveles cerebrales —tronco, sistema límbico, corteza—, y sobre la circulación energética entre regiones del cuerpo y del cerebro. Algunas formulaciones más entusiastas del campo —especialmente literatura divulgativa de los años ochenta y noventa— articulaban afirmaciones específicas sobre mecanismos meridianos —en parte derivados de la kinesiología aplicada y de la medicina tradicional china— que la neurociencia contemporánea no respalda y que han sido el blanco más visible de la crítica académica.

La conexión con la lateralidad —tema que el §10 dentro del Bloque B y el §27 dentro del Bloque D desarrollaron extensamente— es central en el marco teórico clásico. Brain Gym sostiene que muchos niños con dificultades del aprendizaje presentan patrones de lateralidad incompletos o cruzados que interfieren con la integración bilateral y con la disponibilidad para el aprendizaje, y que los ejercicios específicos —particularmente los ejercicios de línea media— trabajan precisamente sobre esta dimensión mediante la facilitación de patrones cruzados sostenidos. Esta lectura tiene un fundamento parcialmente compartido con otras tradiciones del territorio —la lectura general de la lateralidad y el trabajo bilateral está presente en Neurología Funcional (§35), Integración Sensorial (§37), escuelas de integración refleja (§38) y en el repertorio operativo del Bloque D—. La diferencia entre Brain Gym y estas tradiciones es de énfasis y de formulación operativa: Brain Gym articula el trabajo bilateral en un repertorio acotado de veintiséis ejercicios específicos con denominaciones propias, mientras las otras tradiciones lo articulan en repertorios más amplios y con sistematización teórica distinta.

Los 26 ejercicios y su agrupación funcional

El repertorio operativo de Brain Gym se condensa en veintiséis ejercicios específicos —cada uno con denominación propia, descripción precisa y aplicación pautada— agrupados en tres familias funcionales que articulan el trabajo. La presentación breve que sigue es descriptiva, no instructiva, y se limita a permitir al lector reconocer la lógica del repertorio.

Los ejercicios de línea mediamidline movements— son el grupo más característico de la escuela y articulan el trabajo sobre la integración bilateral y el cruce de la línea media corporal. Incluyen ejercicios como la marcha cruzadacross crawl: caminar en el sitio o desplazándose, tocando con cada mano la rodilla del lado opuesto—; el ocho perezosolazy 8: dibujar con la mano un ocho horizontal grande en el aire, con desplazamiento del ojo siguiendo la trayectoria—; el garabateo dobledouble doodle: dibujar simultáneamente con las dos manos figuras simétricas en espejo—; el elefanteelephant: brazo extendido pegado a la oreja dibujando ochos perezosos amplios—; y otros ejercicios análogos. La lógica común del grupo es la producción intencional de patrones que cruzan la línea media corporal y que demandan, según la formulación de la escuela, la integración hemisférica que la lateralidad incompleta dificulta. Este grupo es probablemente el más reconocible de Brain Gym y el que más visiblemente coincide —en sus componentes técnicos, no en su marco explicativo— con ejercicios que otras tradiciones del territorio articulan en sus propios repertorios.

Los ejercicios de alargamientolengthening activities— son el segundo grupo y articulan el trabajo sobre relajación postural, flexibilidad y disposición corporal abierta. Incluyen ejercicios como el bomba de pantorrillacalf pump: estiramiento sostenido de la cadena posterior con apoyo en la pared—; el flexor del oídoowl: rotaciones cervicales con presión sobre el músculo trapecio—; el balanceo de gravedadgravity glider: inclinaciones del tronco con peso liberado—; y otros estiramientos análogos. La lógica común del grupo es la liberación de tensiones musculares acumuladas en zonas que la formulación de la escuela identifica como bloqueadoras de la disposición al aprendizaje: la cadena posterior tensionada por la postura sedente sostenida, los músculos cervicales contracturados, la postura compensatoria habitual del niño con dificultades. El solapamiento con técnicas de fisioterapia y de trabajo postural —desarrolladas en §26 dentro del Bloque D— es considerable.

Los ejercicios energéticos y posturalesenergy exercises and deepening attitudes— son el tercer grupo y articulan el trabajo sobre activación general, regulación autonómica y disposición emocional. Incluyen los botones cerebralesbrain buttons: contactos manuales sobre puntos específicos del esternón y del abdomen mientras la otra mano descansa sobre el ombligo—; los botones de la tierraearth buttons— y los botones del espaciospace buttons: variantes análogas con puntos distintos—; los engancheshook-ups: posturas específicas con piernas cruzadas, manos entrelazadas y respiración rítmica que la escuela presenta como integradoras emocionales—; y otros ejercicios análogos. Este es el grupo donde las afirmaciones teóricas específicas de Brain Gym han recibido la crítica académica más detallada —los mecanismos que la formulación clásica atribuía a los "botones cerebrales", en particular, no encuentran respaldo neurofisiológico—. Reconocer esto no implica afirmar que los ejercicios sean inútiles: pueden producir efectos por mecanismos generales —contacto consciente con el cuerpo, momento de pausa, respiración rítmica, activación parasimpática general— sin que los efectos específicos atribuidos por el marco clásico sean los reales.

La aplicación práctica del repertorio en la formulación contemporánea típicamente incluye, según los niveles formativos, rutinas breves —cinco a quince minutos— intercaladas en la jornada del niño, rutinas específicas pre-aprendizaje como la PACE mencionada, ejercicios dirigidos a dificultades específicas detectadas, y trabajo individualizado por consultor formado en contexto clínico o educativo. La accesibilidad operativa del repertorio —los ejercicios son fácilmente reproducibles por familias y docentes con formación breve— es uno de los rasgos que ha sostenido la expansión internacional del enfoque y que sigue siendo, en la práctica, uno de sus aportes operativos más relevantes.

Estado de evidencia controlada y debates abiertos

La subsección aborda con honestidad sistemática el estado de la evidencia controlada de Brain Gym y los debates académicos que el campo ha sostenido. El tratamiento es particularmente importante en esta escuela porque la distancia entre la práctica clínica reportada como útil y las afirmaciones teóricas específicas del marco clásico ha sido objeto de discusión académica detallada y merece presentación cuidadosa.

Sobre la base de evidencia controlada específica para Brain Gym, conviene retener lo siguiente. Existen, sumados a lo largo de las cuatro décadas de existencia del enfoque, algunos estudios publicados en revistas profesionales del campo educativo y de la educación especial sobre la aplicación de Brain Gym en aulas y en contextos terapéuticos. Los resultados de estos estudios son mixtos: algunos —en su mayoría llevados a cabo por practicantes del enfoque o publicados en revistas con perfil divulgativo— han reportado efectos positivos sobre medidas de atención, comportamiento, rendimiento académico y bienestar general; otros —llevados a cabo por grupos académicos independientes con mayor rigor metodológico— han encontrado efectos menores, no significativos, o atribuibles a factores no específicos como la novedad, la atención individualizada o la pausa que las rutinas de ejercicio introducen en la jornada. La calidad metodológica general de la literatura disponible es modesta: tamaños muestrales pequeños, controles inadecuados, ausencia de cegamiento, medidas de resultado heterogéneas, falta de replicación independiente. No existen, en el momento de este trabajo, ensayos clínicos aleatorizados de alta calidad que hayan establecido eficacia específica de Brain Gym para condiciones particulares con el grado de rigor que la práctica basada en evidencia exige.

Sobre las críticas académicas externas, conviene presentarlas con precisión porque han sido particularmente articuladas y forman parte ineludible del estado de la cuestión. En 2007, Keith J. Hyatt —educador especial estadounidense, profesor universitario— publicó en la revista Remedial and Special Education una revisión crítica detallada del enfoque, examinando sistemáticamente las afirmaciones teóricas del marco clásico y su correspondencia con la literatura neurocientífica contemporánea. Las conclusiones de Hyatt fueron severas: las afirmaciones específicas sobre integración hemisférica, activación cerebral selectiva, circulación energética y mecanismos meridianos no encontraban respaldo en la literatura neurocientífica, y la base de evidencia disponible para la eficacia del enfoque era insuficiente para sostener su recomendación rutinaria en contextos educativos. En 2008, la organización británica de divulgación científica Sense About Science publicó un informe crítico sobre la aplicación de Brain Gym en escuelas públicas británicas, financiadas en algunos casos con fondos del erario público, articulando una respuesta colectiva de neurocientíficos, educadores y divulgadores que cuestionaba el respaldo institucional al enfoque sobre la base de su falta de evidencia controlada. Ben Goldacre —médico británico, autor del libro Bad Science (2008) y columnista regular en The Guardian— recogió la cuestión de Brain Gym como ejemplo destacado de neuromitos —afirmaciones popularizadas sobre el cerebro sin respaldo neurocientífico— y articuló crítica pública sostenida al respaldo institucional al enfoque en aulas británicas.

Estas críticas académicas —legítimas y bien articuladas— pertenecen al estado de la cuestión del campo y omitirlas resultaría incompatible con la honestidad que el territorio pide. La respuesta del campo a estas críticas ha sido, en sus formulaciones más maduras, matizar las afirmaciones teóricas originales sin abandonar la práctica. La presentación contemporánea de Brain Gym International —ahora Breakthroughs International— articula el enfoque más como sistema de movimiento intencionado para mejorar la disposición al aprendizaje que como activador hemisférico específico con mecanismos neurofisiológicos descritos en detalle. Las formulaciones más recientes reconocen que los mecanismos exactos por los que producen sus efectos los ejercicios no están claramente establecidos —pueden incluir efectos generales sobre la activación física, la pausa que el ejercicio introduce, la respiración rítmica, la atención corporal consciente, el descanso del estado de tensión sostenida— sin que estos efectos generales requieran la lectura teórica específica del marco original. Esta evolución del campo —desde la formulación entusiasta inicial hasta la formulación más mesurada actual— es paralela a la evolución que otras escuelas del Bloque E han experimentado bajo el escrutinio académico de las últimas décadas.

Una observación operativa importante que la lectura responsable del campo recoge consistentemente, y que es retomada por profesionales serios tanto dentro como fuera de Brain Gym, es la siguiente. Los ejercicios componentes del repertorio —marcha cruzada, ochos perezosos, garabateo doble, contactos sobre puntos corporales con respiración rítmica, estiramientos posturales, ejercicios oculomotores— no son específicos de Brain Gym. Son técnicas que aparecen, con formulaciones similares aunque con denominaciones distintas, en prácticamente todas las tradiciones neurofuncionales contemporáneas: la marcha cruzada y el cruce de línea media son nucleares en el trabajo de la Integración Sensorial (§37), de las escuelas de integración refleja (§38) y de la Neurología Funcional (§35), y se han presentado extensamente en §27 dentro del Bloque D. Los ejercicios oculomotores tienen literatura propia significativa, como §25 desarrolló. Los estiramientos posturales son patrimonio común con la fisioterapia, la educación física y la psicomotricidad. Esta convergencia técnica entre Brain Gym y otras tradiciones del territorio significa que la familia que aplica estos ejercicios en casa puede hacerlo sin adscribirse específicamente al marco Brain Gym, como ya se anticipó en §27.4. Cuando la familia o el profesional optan por Brain Gym específicamente, lo hacen no tanto por la singularidad técnica del repertorio cuanto por la sistematización accesible que el enfoque ofrece —veintiséis ejercicios denominados, agrupados, secuenciados, fáciles de aprender y de aplicar—.

Los debates abiertos del campo en su formulación contemporánea incluyen varias cuestiones. La revisión del marco teórico clásico —en qué medida la presentación contemporánea integra plenamente las críticas académicas y abandona las afirmaciones no respaldadas, o las mantiene en formulaciones suavizadas— es debate vivo dentro y fuera del campo. La base de evidencia disponible —si la práctica clínica reportada como útil puede consolidarse mediante estudios controlados rigurosos o si la naturaleza individualizada y contextual del enfoque dificulta su estudio mediante metodologías clásicas— es cuestión metodológica abierta, paralela a debates similares en otras tradiciones del Bloque E. La especificidad del efecto —si los efectos clínicos reportados se deben al marco Brain Gym específicamente o a los componentes técnicos que el enfoque comparte con otras tradiciones— es probablemente la pregunta más difícil de resolver y la que mantiene el campo en su posición ambigua dentro del repertorio neurofuncional contemporáneo. La aplicación en contextos educativos públicos —si es legítimo el respaldo institucional con fondos públicos a un enfoque cuya evidencia controlada es limitada— sigue siendo discusión política y académica en distintos países.

Lugar del enfoque en el repertorio neurofuncional contemporáneo

La lectura conjunta que conviene retener sobre Brain Gym y la kinesiología educativa, sintetizando lo expuesto en las subsecciones anteriores, puede formularse así.

Brain Gym es una sistematización accesible de un repertorio de ejercicios neurosensoriomotores que tienen, en sus componentes técnicos, respaldo razonable desde otras tradiciones del territorio donde aparecen con denominaciones distintas. La fortaleza del enfoque reside principalmente en esta accesibilidad: los veintiséis ejercicios pueden aprenderse en formaciones breves, aplicarse por padres y educadores sin formación clínica especializada, integrarse en rutinas escolares o familiares con coste operativo bajo, y producir efectos generales —pausa, activación física, atención corporal consciente— que son clínicamente útiles aunque no necesariamente específicos del marco. La limitación del enfoque reside principalmente en dos aspectos: las afirmaciones teóricas específicas del marco clásico no encuentran respaldo neurofisiológico robusto y han recibido crítica académica detallada legítima; y la base de evidencia controlada específica para Brain Gym como sistema diferenciado es modesta, sin que los estudios disponibles establezcan eficacia particular más allá de los efectos generales de la actividad física estructurada y de las pausas atencionales que cualquier programa análogo produciría.

El lugar que Brain Gym ocupa dentro del repertorio neurofuncional contemporáneo es, en consecuencia, de complemento operativo más que de tradición central. Algunas familias y algunos profesionales encuentran útil su sistematización accesible y la incorporan al plan del niño en rutinas breves diarias; otras familias y otros profesionales prefieren trabajar las mismas técnicas desde tradiciones con marco teórico más sólido y base de evidencia más consolidada —Integración Sensorial de §37, técnicas del Bloque D de §27, programas de las escuelas de integración refleja de §38—. Ninguna de estas elecciones es exclusiva de la otra: los ejercicios componentes son los mismos, las denominaciones cambian, y el trabajo bilateral que el niño con TEA necesita puede recibirlo por cualquiera de las vías.

La integración con el resto del repertorio es directa cuando el enfoque se aplica con expectativas calibradas. Brain Gym se acopla operativamente con el trabajo regulatorio (§21), con el trabajo sensorial (§22), con el trabajo postural (§26), con el trabajo bilateral propiamente dicho (§27), con la actividad física estructurada (§28) y con las rutinas cotidianas (§32). Cuando se aplica como componente accesible de un plan más amplio —no como tratamiento específico del TEA—, ocupa un lugar legítimo en el repertorio contemporáneo, particularmente útil por la facilidad con que puede integrarse en el entorno escolar y familiar. Cuando se presenta como tratamiento específico del TEA o de los trastornos del aprendizaje con afirmaciones de eficacia que la evidencia no respalda, excede el marco que la literatura responsable puede sostener y entra en el terreno de las críticas legítimas que el campo ha recibido.

La cuestión del lugar de esta vía entre las propuestas disponibles, como con las otras escuelas del Bloque E, se desarrollará en §51, y la honestidad sistemática sobre los vacíos de evidencia del conjunto del repertorio recibirá tratamiento dedicado en §50. Lo que esta sección ha dejado instalado es la lectura matizada que el campo de la kinesiología educativa requiere: práctica clínica reportada útil con sistematización accesible que la convierte en componente legítimo de muchos planes integrados, afirmaciones teóricas específicas del marco clásico que la crítica académica ha cuestionado con razón, y convergencia técnica considerable con tradiciones del territorio que aplican los mismos ejercicios bajo marcos teóricos diferentes.

Fuentes

  • Paul y Gail Dennison publicaron en 1986 «Brain Gym: Simple Activities for Whole Brain Learning», con los 26 ejercicios: Dennison, P. E., & Dennison, G. E. (1986). Brain Gym: Simple Activities for Whole Brain Learning. Edu-Kinesthetics.
  • George Goodheart articuló a comienzos de los sesenta el sistema de Applied Kinesiology: Gin, R. H., & Green, B. N. (1997). «George Goodheart, Jr., D.C., and a history of applied kinesiology». Journal of Manipulative and Physiological Therapeutics, 20(5), 331-337.
  • John F. Thie desarrolló Touch for Health, versión de la kinesiología aplicada accesible para no profesionales: Thie, J. F. (1973). Touch for Health: A New Approach to Restoring Our Natural Energies. DeVorss & Company.
  • Keith J. Hyatt publicó en 2007 una revisión crítica de Brain Gym en Remedial and Special Education: Hyatt, K. J. (2007). «Brain Gym®: Building Stronger Brains or Wishful Thinking?». Remedial and Special Education, 28(2), 117-124.
  • Ben Goldacre criticó Brain Gym como ejemplo de neuromito en «Bad Science» (2008): Goldacre, B. (2008). Bad Science. Fourth Estate.